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Un toque de elegancia

El diseño de interiores ha evolucionado considerablemente en las últimas décadas, de hecho, hemos pasado de considerar elegantes a lugares llenos de pasamanerías y extravagancias a que las revistas especializadas estén copadas con conceptos completamente opuestos como el minimalista. Hoy en día conviven nociones muy diferentes en torno a lo elegante, cuestión que nos lleva a la pregunta ¿Qué es elegante? ¿Qué debemos hacer para acertar?

Mirando las tendencias del año 2015, responderemos que la elegancia es el minimalismo, basado en líneas simples y espacios abiertos, por un lado, y el empleo de colores sólidos y claros, por otro.  A pesar d:e ser lo contrario a lo que nuestras madres o abuelas entendían como elegancia, este estilo tiene ventajas prácticas, como la ausencia de desorden y polvo que limpiar, pero quizá lo más importante es que nos aporta una sensación de alivio al alejarnos del bullicio de la ciudad, de hecho, la imposición de dicho estilo frente al barroquismo de épocas pasadas tiene mucho que ver con la necesidad de hacer de tu casa un lugar alejado del tumulto de las calles y del estrés del trabajo.

¿Cómo componemos un espacio minimalista?

La sobriedad de las formas se consigue fácilmente, basta evitar el desorden y escoger un mobiliario rectilíneo. Al primar la escasez de muebles, tanto estos como la arquitectura cobran un gran protagonismo. En este sentido, lo adecuado es que tengan acabados brillantes. Los más indicados serán, por tanto, la madera lacada, el cristal o el aluminio.

Siguiendo con esta idea, los tejidos deben guardar coherencia con la simplicidad minimalista. Por esta razón, las telas frescas y suaves, como el lino, la seda o el algodón, son las más adecuadas, en contra de las opacas y pesadas. Por supuesto, debemos huir del estampado y en el caso de usarlo, la regla es la moderación.

Toque-de-elegancia

¿Cómo introducimos calidez y personalidad?

Muchas personas encuentran este estilo demasiado frío. A pesar de simpatizar con la idea de potenciar las líneas y los muebles, necesitan incorporar elementos que personalicen sus hogares y que produzcan un ambiente acogedor. Es por esto que queremos dejar claro que la combinación de color, cultura y personalidad también es elegante. Tanto es así, que, yendo un paso más allá, nos atrevemos a afirmar que la elegancia está precisamente en romper las reglas para formar un espacio que sea claramente nuestro, único.

En estos casos, tenemos que empezar por elegir colores con los que nos sintamos identificados, que nos gusten y que digan algo de nosotros.

La elegancia es, por tanto, la conjugación controlada de los fundamentos del minimalismo con la incorporación de otros elementos que personalicen y aporten la temperatura que deseamos a nuestra estancia. La elegancia es, por tanto, aprovechar la simplicidad para comunicar quienes somos a través de elementos más complejos, es poner el yo en el centro de la escena.